Ambas pueden transformar su sonrisa, pero se adaptan a objetivos, tiempos y presupuestos distintos. Le ayudamos a elegir.
Las carillas son finas láminas que se adhieren al frente de los dientes para mejorar su color, forma y alineación. Los dos tipos principales —porcelana y composite— lucen muy bien, pero se fabrican y aplican de forma distinta. Entender las diferencias facilita mucho la elección.
Carillas de composite
Las carillas de composite se construyen directamente sobre el diente con una resina del color del diente, normalmente en una sola visita. Son más económicas, requieren muy poca preparación del diente y son fáciles de reparar. A cambio, suelen durar entre cinco y siete años y pueden mancharse con el tiempo.
Carillas de porcelana
Las carillas de porcelana se fabrican a medida en un laboratorio dental y se colocan en dos visitas. Son la opción más natural y resistente a las manchas, y suelen durar de diez a quince años o más. Cuestan más e implican algo más de preparación, pero para una transformación duradera de la sonrisa son difíciles de superar.
Entonces, ¿cuál elegir?
Si busca el resultado más duradero y natural y se ajusta a su presupuesto, la porcelana suele ser la mejor opción. Si prefiere un cambio más económico, un resultado más rápido o una opción reversible, el composite es una gran elección. La mejor forma de decidir es una consulta de diseño de sonrisa, donde le mostramos una vista previa y le recomendamos lo que más le conviene.
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